Durante casi 5 años las comunidades compuestas por las secciones de El Pedregal, Los Aguacates, La Jagua, El Limón, Yaco, Salamanca, Mama Tingo, La Cuaba, entre otras; vienen sosteniendo un rechazo permanente a las pretensiones de la empresa Oakhouse, apoyada por el ministerio de Medio Ambiente de instalar en el aguacate un vertedero, acompañada de una planta de reciclaje acción esta que atenta contra la salud y la vida de nuestras poblaciones, expresó el pastor Ricardo Diaz.
Dijo que esas argumentaciones de esta empresa están basadas en una narrativa totalmente falsa y que no responde a la verdad ni a la gente de esa comunidad.
Entiende que Medio Ambiente está ocultando un estudio de impacto ambiental que existen comunidades a menos de 500 metros de la instalación del proyecto siendo apenas una alambrada lo que separa el vertedero de la comunidad más próxima la cual tiene más de 6,000 (seis mil) habitantes.
Además, enfatiza este estudio la mentira de que a 1,500 metros de la ubicación de la obra solo hay dos casas cuando la realidad es que hay más de 100 casas
Diaz cuenta que ubicar un vertedero industrial (más de 6,000 toneladas por día) al lado de una comunidad centenaria que apenas lo separa una empalizada de alambres de cientos de viviendas, garantiza una exposición directa a vectores de enfermedades, ruido extremo y malos olores.
Subraya que el estudio de Medio Ambiente niega la existencia de importantes fuentes hídricas que nacen dentro del proyecto. De colocarse este vertedero aquí la geografía y física del terreno de 983,833 metros cuadrados (1,500 tareas) garantizan la contaminación del nivel freático y cuerpos de agua superficiales.
Narra que existen los arroyos Lajas, Fermín, Jurunela, tres manantiales que alimentan estos arroyos y 8 pozos tubulares que abastecen el pequeño acueducto autogestionario de la comunidad de Villa Esperanza-Los Macos con unas 60 familias, el cual opera por gravedad.
Cree que es imperioso hacer notar que esta pequeña cuenca es tributaria del río Matua que está apenas a 300 metros del proyecto de vertedero.
El también dirigente de los cristianos de Pedro Brand, señor Francisco Burgos comenta que existen terribles defectos y desinformaciones de cómo ocultar la existencia de la población cercana al vertedero.
Dentro de la que cita una fuerte inundación diaria de polvo y riego biológico extremo, ruidos como flota de maquinaria pesada operando cerca de cientos de viviendas, desparramando basura en el todo el trayecto, y causando un ruido constante por encima de la norma nacional de 75 db.
Así como el estudio de impacto ambiental ignora que cientos de hogares dependen de pozos privados para beber y cultivar debido a la ineficiencia y/o falta de acueducto.
Burgos cree que es importante señalar que ante el más mínimo porcentaje de posibilidad de un colapso de los drenajes de lixiviados estaríamos frente a una catástrofe de consecuencias inimaginables tanto para las poblaciones como para las fuentes hídricas.
El estudio de impacto de la empresa oakhouse, propone la ventilación pasiva del biogás generado, es decir lanzarlo directo a la atmosfera lo que plantea una fuerte violación climática.
Cree que al estar esta propuesta de vertedero en una montaña, sería necesario el corte de unos 250,000 metros cúbicos de terreno lo que tendría como consecuencia la desestabilización de toda la cuenca. Tenemos alrededor de 5 años advirtiendo de un posible desastre geográfico de consecuencias graves querer insistir en la realización de este proyecto en esa ubicación.
Por su lado, el señor Fabio Correa en ese orden agrega tendríamos una contaminación inevitable, pues los cortes y profundidad de las excavaciones excederán los 25 metros de profundidad por lo que tendríamos una intrusión directa a los acuíferos.
Correa resalta que las zonas altas del terreno son un peligro de inestabilidad mecánica, por lo que por pura gravedad, los derrames de lixiviados se deslizaron por la ladera directamente al Arroyo Fermín el cual.
Entiende que por todas estas razones y otras más que no existe un solo metro en esta parcela donde el proyecto sea legal, seguro o viable.
Subraya que esas comunidades apuestan a la sensatez del superior gobierno y clamamos por su intervención poniéndole fin a este calvario al que son sometidas nuestras poblaciones días tras días.
Los que mejor cuidan su territorio son sus pobladores. El agua y la salud no se negocian. No al vertedero de Los Aguacates.
Se recuerda que el Movimiento No Vertedero y la Junta de Desarrollo La Cuaba mantienen un campamento desde hace 120 dias en la comunidad Los Aguacates y han recibido comisiones de solidaridad de la Coordinadora de Organizaciones Barriales Don Bosco (Codonbosco), la Red de Organizaciones Comunitarias 27 de Febrero (Reocofe), de la Coordinadora Nacional Popular (CNP) y del Instituto de Resolucion Alternativa de Conflictos Alexis Rafael Peña (Ircarp), entre otras organizaciones populares y sociales.