Durante dos días de trabajo intenso que comenzaron a las 7:00 de la mañana y se extendieron hasta entrada la noche, trece personas en situación de alta vulnerabilidad recibieron una oportunidad que durante años les fue negada: seguir viviendo sin el temor constante de que su corazón falle en cualquier momento.
Las intervenciones se realizaron en la Unidad Cardiovascular del Centro Médico Moderno (MCA) como parte del programa Regálame un Latido, impulsado por la Fundación Heart Care Dominicana (HCD).
A lo largo de estas dos jornadas consecutivas se realizaron implantes de dispositivos cardíacos de alta complejidad y alto impacto económico, procedimientos que, para la mayoría de estos pacientes, eran completamente inalcanzables por sus propios medios.
Los pacientes —hombres y mujeres adultos— provenían de distintas provincias del país, entre ellas Puerto Plata, San Cristóbal, Jarabacoa, Moca y zonas del Gran Santo Domingo. Muchos llevaban meses, e incluso años, buscando ayuda.
Algunos habían visto disminuir su capacidad para trabajar; otros vivían con el miedo permanente a una muerte súbita. Todos compartían una misma realidad: sin acompañamiento institucional, el tratamiento no era posible.
Durante estos dos días se implantaron desfibriladores, dispositivos de resincronización cardíaca, marcapasos, tecnologías que no solo corrigen una arritmia o previenen un evento fatal, sino que devuelven estabilidad, autonomía y tiempo.
Tiempo para seguir sosteniendo a una familia, para retomar una vida cotidiana, para vivir sin el peso constante de la incertidumbre.
Durante estas jornadas también se marcó un hito importante para la cardiología en el país: por primera vez en Moderno MCA, Unidad Cardiovascular, se colocó un desfibrilador implantable subcutáneo, el Sistema EMBLEM™ MRI S-ICD, donado por Boston Scientific.
Este dispositivo representa una alternativa avanzada para pacientes con riesgo de muerte súbita, al ofrecer protección sin necesidad de cables en el interior del corazón.
La jornada fue liderada por la doctora Eliany Mejía, cardióloga electrofisióloga, junto a un equipo multidisciplinario de la Universidad de Virginia, encabezado por la doctora Pamela Mason y el doctor Rohit Malhotra, y acompañado por Benjamín J. Irvine, Trip Walker, Jamie Bonos, Ryan Licklider, Eugene Boissenin, Alison J. Kim y Alan Johnson.
A este esfuerzo se sumó el personal médico, técnico, administrativo y de apoyo de HCD y del MCA, quienes trabajaron sin descanso, corriendo muchas veces la segunda y la tercera milla para que cada caso pudiera realizarse con seguridad, ética y dignidad.
El respaldo de la industria fue igualmente determinante. Medtronic, junto a su representante local, Servicios Vasculares Hernández, y Boston Scientific, representada en el país por Antilles Médica y Medicina Cardiovascular Asociada, quienes estuvieron a cargo de la preparación clínica de cada paciente, hicieron posible el acceso a dispositivos que, por su complejidad y costo, están fuera del alcance de los pacientes dominicanos vulnerables.
El momento que define estas jornadas no ocurre en el quirófano, sino al final: cuando el último paciente abandona la unidad y regresa a su casa. Es ahí donde el cansancio se disuelve y todo cobra sentido.
Si tú o alguien cercano vive con una condición cardíaca y no sabe adónde acudir, Fundación Heart Care Dominicana está aquí para acompañar. Detrás de cada mensaje hay un equipo dispuesto a escuchar, orientar y buscar soluciones reales, entendiendo que cada historia es distinta y que cada corazón importa.
Quienes necesiten orientación pueden escribir directamente por WhatsApp al 809-622-4506 o acercarse a las oficinas de la fundación en C/ Vigil Díaz Esq. Mauricio Báez, 2.º piso, Dispensario Médico Mauricio Báez, Villa Juana, Santo Domingo, D.N.