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Otra de Franklin



-“Se salvaron los delincuentes”.
-“En diciembre vamos a estar igualitos”.
-“Tendremos que comprar cuchillos y bates”.
-“Eso aumenta el estado de indefensión de la población”.

-“Esas son vainas de Franklin”.

Las anteriores son algunas de las expresiones más consideradas que mereció entre algunos colegas de la redacción de El Nacional el anuncio del secretario de Interior y Policía, Franklin Almeyda Rancier de que no permitirá a civiles el uso de armas de fuego durante las festividades de Navidad.
El funcionario, al anunciar la denominada campaña de “convivencia sin violencia”, denunció que hay unas 202 mil 460 armas de fuego en manos de los civiles. Entre estas 195 mil 547 están en poder de los hombres y 6 mil 49 las tienen las mujeres.
Se le olvidó al polémico funcionario señalar cuantas armas detentan los delincuentes y si llegó a un acuerdo con ellos para que también dejen sus armas guardadas durante el período señalado a fin de que todos estemos en igualdad de condiciones.
Almeyda Rancier insistió en la tesis oficial de que la tasa de criminalidad es mayor entre sectores de la sociedad que como resultado de actos delincuenciales.
Según el anuncio sólo se permitirá el uso de armas de fuego a autoridades en servicio debidamente identificadas y a los guardianes privados uniformados.
También se olvidó Almeyda citar la cantidad de militares y policías involucrados en asaltos, robos y hasta asesinatos múltiples como el de Paya, Baní.
Es acertado que las autoridades traten de reducir los índices de violencia que afectan a la sociedad y que controlen el exhibicionismo de las armas de fuego, pero dejar la población a expensas de la delincuencia común y oficial como que no se corresponde con la realidad. A Franklin que recuerde que las roscas se corren de tanto apretar la tuerca.

Palabras Carlos Manuel Estrella


Carlos Manuel Estrella es un destacado periodista de Santiago. Por su preparación y amistad con el periodista Radhamés Gómez Pepín fue escogido para presentar el libro “El Legado de un Periodista”, de la autoría de Domingo Del Pilar y José Rafael Sosa, puesto a circular el lunes 22 de Septiembre en la torre del Banco de Reservas.

Por su importancia hacemos un alto en la labor de opiniones personales que es el estilo de esta página y reproducimos sus palabras:

El legado de un periodista. Radhamés Gómez Pepín”, compila testimonios, vivencias y actuaciones en la vida de este consagrado hombre de la prensa que ha dedicado más de medio siglo a una labor digna de ser comenzada a reseñar en conjunto, como enseñanza para las nuevas generaciones y referente válido para la historia del periodismo dominicano en el último tercio de la Era de Trujillo y posterior a su ajusticiamiento, como testigo de excepción y maestro del diarismo....

Domingo del Pilar y José Rafael Sosa han unido sus talentos y experiencias laborales para entregar a la sociedad una obra que, aunque ellos tienen la modestia de considerarse sólo compiladores, es una verdadera creación porque tiene entre sus particularidades reunir, por una parte, aspectos dispersos de la vida y ejercicio de Radhamés Gómez Pepín y, por otro lado, entrevistas a personas de su entorno, revelar su rutina, su particular glosario periodístico y detalles que contribuyen a perfilar la personalidad y la actuación profesional del protagonista.

Puede decirse que hoy, en el exhaustivo trabajo de Domingo y José Rafael, se cumple la frase de que “el cazador ha resultado cazado”, en sus mismas redes periodísticas y con las mismas técnicas que el maestro ha enseñado a estos dos laboriosos comunicadores que han logrado “romper” la impenetrable oposición de Radhamés a que él se convierta en noticia.

Hoy lo es y, no tenemos duda, se trata de una noticia de primera plana, elaborada con el mismo cuidado, respeto y criterio periodístico que ha enseñado el director de El Nacional, pese a que ha sido una lucha contra el tiempo y la oposición de la fuente. Y si la información no se consigue del propio jefe, el manual del buen reportero indica que se logra con la secretaria u otro informante confiable. Parece que así ha sido y aquí están los resultados.

El libro consta de 178 páginas y está dividido en doce temas y una galería fotográfica que permiten un conocimiento más profundo de Gómez Pepín, el periodista que se inicia en 1952 en el periódico La Información, forzado por las circunstancias y el consejo paterno de tener que trabajar para sostener su naciente familia.

En el libro se reseña parte de la biografía de Gómez Pepín que camina de la mano con la historia del periodismo dominicano de la Era de Trujillo, posterior a este período y de la contemporaneidad, pues desde su nativo Santiago emigró a la capital y como redactor de El Caribe cubrió acontecimientos trascendentes de la tiranía y de las luchas libertarias, como la revolución de 1965.

Posteriormente fue parte del nacimiento de El Nacional, también de La Noticia, de los más importantes noticiarios del país y de El Sol cuando inició su publicación desde Santiago, hasta su regreso a El Nacional en los últimos 25 años, como subdirector y como director desde 1988, hace dos decenios.

El trabajo realizado por Domingo y José Rafael, que hoy se pone en circulación, permite conocer al Radhamés que siempre ha sido reportero, que reniega de anquilosarse en el escritorio de director de periódico y que se confunde con los demás cuando se trata de sucesos en que el deber le indica tiene que estar al pie del cañón, ya sea para ofrecerse como mediador en la solución de un conflicto o para evidenciar su gran sensibilidad humana que, las más de las veces, prefiere mantener en el anonimato.

Como obra testimonial, el libro reseña las consideraciones particulares de Radhamés sobre el oficio, sus responsabilidades, aspectos éticos, consejos a las nuevas generaciones y sus satisfacciones que se limitan al deber cumplido, “cuando se ha cumplido bien”.

Sus siete hijos se encargan de aportar la valoración familiar que permite aquilatar la personalidad de Radhamés y un criterio revelador de que en su relación con los descendientes, pese a proceder de cuatro matrimonios, los criterios son unánimes, al considerarlo que es mejor padre que periodista, lo que también él admite.

Dedicación, perseverancia, justicia y solidaridad, responsabilidad, honradez, sensibilidad, humildad, seguridad y estabilidad, ejemplo de integridad, honorabilidad, son parte de los calificativos que acompañan la personalidad de Radhamés, de acuerdo con sus hijos, que coinciden en estos elogios para su padre.

En el libro no podían faltar las Pulsaciones, la emblemática columna que Radhamés comenzó a escribir en El Caribe en 1964. Se reproduce la primera y la que es considerada más breve, la escrita en noviembre de 1999 luego de la muerte de su madre.

Tres entrevistas periodísticas a Radhamés, una para el periódico “El Siglo” realizada por Margarita Cordero, otra para el programa de televisión “Hoy Mismo”, conducida por César Medina, y una tercera para el espacio “Líderes”, producido por Orlando Jorge Mera, son parte esencial de la obra que hoy se pone a circular.

Estos diálogos sirven para conocer más la biografía y el pensamiento de nuestro protagonista, con palabras sinceras y sentidas, como si fuesen confesiones a destiempo ante dos colegas de larga data y el hijo de un amigo, que le profesan singular admiración y respeto profesional.

Su compilación en una sola publicación es parte del mérito de esta obra, porque en la reseña de Margarita Cordero se destacan pasajes importantes de los inicios de Radhamés en el periodismo, anécdotas del ejercicio en la Era de Trujillo, las comparaciones del ayer y del hoy y las convicciones del hombre y padre de familia que hay detrás del director de periódico.

Su comparencia por televisión en el programa “Hoy Mismo” aporta datos valiosos para la historia del periodismo dominicano, sobre todo en los años difíciles de la dictadura y su relación con otros hombres de la prensa y del poder político, así como los pasajes de su vida de seminarista y de estudiante de la Aviación Militar, además de una reiteración de su orgullo de considerarse mejor padre que periodista.

La entrevista concedida a Orlando Jorge Mera está muy centrada en su labor como director de El Nacional, los criterios de elaboración del diario, el cuidado personal que impone a cada edición y cuestiones actuales que tocan a la ética, del medio y del periodista.

Al final de la obra hay una galería fotográfica que sirve de ilustración a momentos importantes en la vida de este autodidacta y maestro, con más de medio siglo de ejercicio y con el mismo ímpetu de su mocedad, pues es un reportero las 24 horas, sin vacaciones.

En varios pasajes del libro se podrán percibir o encontrar evidencias de que Radhamés es un rebelde con causa para cumplir la misión de informar al pueblo veraz y oportunamente, para él no hoy asueto noticioso ni por imposición de las leyes del comercio.

Es un hombre sensible ante la realidad humana, solidario, discreto, jocoso, anecdótico, ameno, firme en sus decisiones, como lo prueban sus testimonios sobre el alcoholismo y el tabaquismo, estricto, amigo leal, propiciador del reencuentro familiar, de la búsqueda del pariente perdido, para lo cual pone el medio que dirige al servicio de la comunidad.

En el libro también se palpa que Radhamés es un promotor de los éxitos, aspiraciones y desdichas de la diáspora dominicana, rabioso defensor de la nacionalidad y de la soberanía en todos los sentidos, parece obsesivo quijote contra molinos de viento y en las páginas del diario que timonea acoge las ideas más disímiles y de tendencias más opuestas.

Este autodidacta de la “vieja guardia” del periodismo dominicano es, paradójicamente, de los más “fiebruses” cibernautas informativos, mantiene una privilegiada actualización, es un contrastador de fuentes para comprobar el dato y precisar la noticia, es creativo e ingenioso en la titulación, en sintonía con la idiosincrasia de la gente.

“El legado de un periodista. Radhamés Gómez Pepín” es un gran aporte a la historia del periodismo dominicano, pues sus páginas reseñan hechos y situaciones trascendentes de los últimos 55 años de la prensa nacional, además de reflexiones éticas de un maestro que tiene mucho que legar a presentes y futuras generaciones. Es un esfuerzo e iniciativa de Domingo del Pilar y José Rafael Sosa que la posteridad deberá agradecerle.

Radhamés, orgulloso hijo de Santiago de los Caballeros, defensor de sus tradiciones es, sin dudas, el más santiaguero de todos los santiagueros fuera de la Ciudad Corazón, con posturas firmes y de compromiso ético en el diario que dirige, al que le imprime su sello particular, para validar la frase de que los periódicos reflejan la personalidad de su director.

Radhamés Gómez Pepín y El Nacional no son la excepción.

Muchas gracias.

Falta madurez


Es mucho lo que se habla en el país sobre la necesidad de copiar el modelo político de Estados Unidos. No se pueden comparar las normas de comportamiento entre una sociedad desarrollada, con instituciones independientes y fuertes que representan a un sistema y no a un partido en el gobierno, con otra en la que las políticas no están basadas en principios sino en circunstancias coyunturales.
Para la sociedad norteamericana constituye una afrenta imperdonable sorprender a uno de sus personajes públicos o privados en actos de infidelidad. Aquí los rumores abundan y hasta casos comprobados ha habido de aventuras extramaritales y nada ha pasado.
En Estados Unidos no se le perdona a un político que hable mentiras. Faltar a la verdad es peor que el delito o el desliz mismo en que se haya incurrido. Aquí funcionarios y presidentes han sido sorprendidos mientras mienten y todo sigue igual.
En Estados Unidos los candidatos han recibido apoyo público de comunidades homosexuales y lesbianas, mientras aquí un político no se atreve a reunirse con ese segmento poblacional que en los últimos tiempos ha ido en crecimiento y salido cada vez más del anonimato.
Hay políticos de Estados que han admitido el consumo de drogas. En el país eso sería una admisión imperdonable.
Durante el fin de semana la aspirante demócrata Hillary Clinton, en busca de apoyo hispano, se pegó a “pico ‘e botella” de una cerveza Presidente durante un acto político en Puerto Rico mientras su rival, Barack Obama, se fajaba a bailar salsa en procura del apoyo de la población latina.
¿Qué político dominicano, en plena campaña, se atrevería a ingerir en público alguna bebida alcohólica y mucho menos a mostrar la etiqueta como lo hizo la señora Clinton?
Hipólito Mejía, el más desenfadado de los políticos dominicanos, fue quien más se acercó a admitir la bebida cuando en un acto político dijo que él no sólo se la bebía sino que se la untaba por todo el cuerpo. Por poco lo satanizan.
Es evidente que es mucha la diferencia entre ambas sociedades y escasa la madurez entre los políticos dominicanos como para pretender compararse con el de un país en que las instituciones sí funcionan y están más allá de un período de gobierno.

Eduardo sale ganando


El ingeniero Eduardo Estrella dio la semana pasada un paso acertado en su carrera política al aceptar la nominación por el Partido Revolucionario Social Demócrata que lidera el licenciado Hatuey De Camps, con quien conformó lo que ellos han denominado la “cuarta vía” electoral.
El ingeniero Estrella es un dirigente político poco común, por lo buena gente y la falta de malicia, que ya no tenía espacio dentro del Partido Reformista Social Cristiano, organización que lo llevó al Senado y en cuyos gobiernos fue funcionario de varias entidades oficiales.
En las primarias pasadas trató de obtener nuevamente la nominación, pero un sector con más sagacidad y argucias políticas se impuso lo que le obligó a recorrer nuevos caminos en pos de lograr lo que considera sus ideales políticos.
En la nueva alianza política, Eduardo es el gran ganador porque obtiene la nominación presidencial del PRSD sin hacer ninguna inversión ni trabajo político; logra el respaldo de un trabajador incansable como el licenciado De Camps y, aunque no logre la Presidencia de la República en los próximos comicios, esa nominación le sirve para mantener vigencia en los próximos años.
Con la candidatura de seguro que ambos dirigentes políticos podrán mantener el reconocimiento del PRSD y fortalecer su espacio en la sociedad con miras a las elecciones congresionales del año 2010.
En definitiva, el ingeniero Estrella sale ganando porque ya en el PRSC tenía que esperar el 2012 para batallar de nuevo por la nominación presidencial en una organización que va en declive por el concepto de mercado en que lo ha convertido parte de su dirigencia.

El revuelo de los cambios


El presidente Leonel Fernández ha provocado gran revuelo en la sociedad dominicana como consecuencia de los cambios dispuestos en la administración pública desde el 16 de agosto pasado.
El mandatario ha sido criticado por los partidos Revolucionario Dominicano y Reformista Social Cristiano, quienes le acusan de socavar la unidad interna de esas organizaciones al designar en puestos públicos a dirigentes o allegados.
Alegan que esos nombramientos minan la unidad interna y violentan la ley de partidos que es vital en todo proceso democrático. Al respecto han pedido la intervención de la Junta Central Electoral para que evite la continuación de esta situación.
Sin embargo, como buen cristiano, el presidente del tribunal de comicios, el doctor Julio César Castaños Guzmán, se ha lavado las manos, cual Pilatos moderno, y ha dicho que no ve violación a la Ley Electoral con los nombramientos en el Gobierno y que eso es responsabilidad de cada quien.
Desde litorales del gobernante Partido de la Liberación Dominicana han aflorado críticas, muy solapadas, de dirigentes que estaban a la espera de designaciones y que se han quedado con los trajes planchados para la ceremonia de juramentación.
Los cambios evidencian que el presidente Fernández, con el paso del tiempo, ha aprendido el uso del poder, del uso de los recursos estatales y de cómo mantenerse en el poder.
Se ha percatado de que cada voto cuenta a la hora del conteo final y con la certeza de que "poco a poco llena la gallina el buche" ha sumado hacia su causa a decenas de personas que estaban en otros litorales.
Mientras la oposición vive de pataleo en pataleo, el presidente Fernández se aprovecha para promocionarse en cada acto de inauguración, adopta medidas como la de la suspensión en el alza de las placas para vehículos, desautoriza los aumentos en el precio del pan y por concepto de seguros para vehículos.
Aunque muchos en la población no le acompañen en el paso parece que la reelección "e' pa' lante que va".

Buena iniciativa

Luis Acosta Moreta (El Gallo) está entre los funcionarios más trabajadores de la presente administración. El flujo de notas que envía podría hacer pensar que su trabajo se limita a los medios de comunicación más no es así. Los resultados de esa labor parece que se siente en las comunidades sujetos de la acción de la Dirección General de Desarrollo de la Comunidad. A la par con esa ingente labor en pueblos y ciudades, el hombre parece que tiene tiempo hasta para escribir porque en los últimos días ha enviado a periodistas un valioso regalo: se trata de un "Manual de Comportamiento Cívico y de Prevención de Enfermedades" que por la importancia de los temas, por la forma didáctica en que está redactado y por las adecuadas ilustraciones bien merece figurar como libro de texto o manual de consulta en el sistema educativo nacional.Fui una de las primeras personas que tuvo acceso al material porque me lo envió para que emitiera mi parecer. Le ofrecí mi opinión y le señalé que en la portada debía consignar quien era el autor. No me lo dijo, pero parece que en un exceso de humildad prefirió obviar ese elemental detalle. El Manual trata temas de educación ciudadana y de instrucción comunitaria. Es decir el lector puede aprender en lenguaje sencillo conceptos sobre democracia, símbolos patrios hasta normas de comportamiento. También incluye normas internacionales como los derechos de los niños y de los ancianos.
El libro, de 94 páginas es a todo color, tiene como editor general al señor José Enrique García y contiene ilustraciones del caricaturista de El Nacional Christian Hernández .