Por GUILLERMO CARAM
Aprovechando las conmemoraciones reformistas del mes de julio -primer ascenso al poder de Balaguer, aniversario de fallecimiento y aniversario del PRSC- me permito proponer la estructuración de un POLO REFORMISTA para las próximas elecciones presidenciales.
Las condiciones están dadas para que ese POLO REFORMISTA sea
determinante en las elecciones presidenciales para el 2020, sobre todo si se
reglamentan las alianzas para que en la primera vuelta cada partido concurran
Todos contra todos.
En primer lugar ya hay tres polos prácticamente creados. Uno
lo constituye esa especie de entente alrededor de Danilo Medina o Hipólito
MejÃa. Un segundo está constituido por Leonel Fernández. Y el tercero lo
encabeza Luis Abinader.
Cada uno de esos tres polos, según todas las encuestas,
mueven entre la tercera o cuarta parte del electorado. De allà que la
probabilidad de que no haya decisión en primera vuelta es tan alta que apunta
indefectiblemente a una segunda vuelta.
Por eso, un candidato/partido, fuera de los citados, que
alcance un porcentaje de votación de dos dÃgitos, resultará determinante sobre
el triunfo en la segunda vuelta del 2020. Y como determinante que seria, de
hecho formará parte del gobierno que resultare electo.
Solo dos partidos pueden llegar a dos dÃgitos en las
próximas elecciones: el PRD por el lado del gobierno y el reformismo. Esto asÃ,
porque los demás partidos que participaron en las elecciones del 2016, ninguno
llegó al 2%. De los 22 partidos minoritarios, 17 no tenÃan alcance nacional
manifestándose en que no pudieron ni siquiera designar los delegados y
suplentes que manda la ley en todas las mesas electorales y nunca han
concurrido con candidato propio en unas elecciones.
Para el reformismo y el PRD llegar a dos dÃgitos, tendrÃan
que duplicar su votación con relación a 2016 lo cual es posible de ejercer una
labor polÃtica continua y sistemática, compatible con los reclamos de la
sociedad.
Ninguno de los partidos mayoritarios o minoritarios puede
hacerlo más que el reformismo.
Porque lo que está reclamando la sociedad constituye la
esencia de la impronta reformista: autoridad y orden, sensibilidad social
respetuosa de gobernados, disciplina fiscal, frenar endeudamiento,
levantamiento de infraestructura generadora de puestos de trabajo, incentivar
producción, preservar medio ambiente, proteger identidad nacional, asistencia
social sin discriminaciones, etc.
Porque dispone de una raÃz formativa, ideológica y de
liderazgo, diferente con relación a los demás partidos mayoritarios
Y porque lo hemos hecho en el pasado. Para las elecciones
del 2000, el reformismo más que duplicó su votación con relación a 1996 y 1998.
Habiendo obtenido entre 12 y 14% respectivamente, alcanzamos la cuarta parte
del electorado en las elecciones del 2000. En estas elecciones como partido
quedamos en segundo lugar y llegamos a alcanzar en determinadas encuestas
niveles preferenciales del 30%.
El principal factor de crecimiento en aquella ocasión lo
constituyó la continua y sistemática presencia colectiva de su dirección ante
la sociedad dominicana enarbolando un posicionamiento sistemático de denuncias
y propuestas frente a problemas nacionales, que permitió animar y conglomerar a
los reformistas en sus respectivas jurisdicciones. Y por eso aumentar su nivel
de preferencias en las encuestas para hacer más atractivas la nominación de
candidaturas presentadas y aumentar, en consecuencia, su caudal electoral.
Las condiciones y experiencias están dadas para crear un
POLO REFORMISTA que sea determinante de los resultados electorales para 2020 y
llevar, en consecuencia, al poder, un modelo de gestión diferente al mal camino
que nos está conduciendo la presente.
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| GUILLERMO CARAM, AUTOR |



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