NUEVA YORK.-Los New York Knicks dieron vuelta a una desventaja de 10 puntos en el último cuarto para imponerse 94-90 a San Antonio Spurs y se consagraron campeones por tercera vez de la NBA tras 53 años de sequía.
Los dirigidos por Mike Brown ya habían protagonizado la mayor remontada de la historia en las finales cuando revirtieron 29 unidades de margen y se llevaron el cuarto juego de la serie al mejor de siete.
Los ganadores llegaron a esta instancia decisiva después de una gran campaña en la Temporada Regular con un balance de 53 victorias y 29 caídas.
Ocuparon la tercera colocación de la Conferencia Este, por detrás de Detroit Pistons y Boston Celtics. En las rondas eliminatorias al mejor de siete duelos, los Knicks sacaron de competencia a Atlanta Hawks con un global de 4-2, barrieron 4-0 a Philadelphia 76ers y se impusieron por el mismo marcador a Cleveland Cavaliers en las finales de Conferencia.
Su superioridad continuó en el inicio de la serie contra los Spurs con victorias ajustadas por 10 puntos o menos.
Sin embargo, su rival le cortó una racha de 13 triunfos seguidos en el tercer juego. Terminaron con la mala racha Los Knicks son una franquicia icónica de la NBA y, a pesar de la presencia de los Nets (primero en Nueva Jersey y ahora en Brooklyn), han sido parte del alma del área “triestatal” durante generaciones.
Pero esas generaciones más recientes han conocido mucho más desengaño del que realmente se consideraría justo para la mayoría de los otros equipos.
Durante los primeros 10 años después de ese campeonato de 1973, los Knicks estuvieron en el desierto. Hubo algunas apariciones en los playoffs, pero en su mayoría se los perdieron.
En 1985, un joven pívot llamado Patrick Ewing, que acababa de brillar en Georgetown, llegó al Garden y una remontada no solo parecía posible, sino probable.
Desde finales de los años 80 hasta principios de los 2000, los Knicks de Ewing fueron participantes habituales en los playoffs. Pero aun así, esos equipos nunca lograron superar el obstáculo.
En 1994, finalmente lograron apartar a Michael Jordan (que se fue a jugar béisbol), ganaron una dramática serie de Finales de la Conferencia Este contra los Indiana Pacers en siete partidos y se enfrentaron a los Houston Rockets en las Finales de la NBA.
La serie llegó hasta el séptimo partido, pero ese equipo de 1994 se quedó corto. Y gran parte de su travesía en las Finales fue opacada por el caso de O. J. Simpson, que comenzó con una camioneta Ford Bronco blanca conduciendo lentamente por las autopistas del sur de California en medio del primer partido.
Pasaron cinco años más, y otro regreso de Jordan y un triplete, para que los Knicks volvieran al escenario más grande, esta vez contra nada menos que los San Antonio Spurs. Ese equipo de los Spurs estaba a punto de convertirse en la franquicia más consistente del siglo siguiente y despachó fácilmente a los Knicks en cinco partidos.
Y luego, durante la mayor parte de los siguientes 20 años, los Knicks fueron terribles. Claro, tuvieron momentos. La “Linsanity” fue divertida.
Carmelo Anthony tuvo muchos años productivos. Las estrellas iban y venían. Lo único que permanecía era la derrota.
Jalen Brunson MVP de Knicks
Jalen Brunson se ha convertido por primera vez en su carrera en campeón de la NBA, liderando a los Knicks a su primer anillo en 53 años gracias a una exhibición extraordinaria. Y ha ganado un merecidísimo MVP de las Finales.
El jugador de 188 centímetros se convirtió en el jugador más bajito de todo el siglo XXI en ganar el MVP con la misma estatura que Stephen Curry y Tony Parker, que lo consiguieron en 2022 y 2007 respectivamente.
Un año único para Brunson, que con los ojos anegados en lágrimas intentaba responder sin mucho éxito a las preguntas de la reportera.
Lo mismo daba: su mirada lo decía todo. El objetivo estaba cumplido. Jalen Brunson ha promediado 32,6 puntos, 4,2 rebotes y 4,6 asistencias en los cinco partidos que han durado las Finales, yéndose por encima de los 35 minutos en todos los encuentros, con 44 y 41 en el cuarto y en el quinto respectivamente.
En la remontada de 29 puntos en la que recibió un incuestionable apoyo de OG Anunoby se fue a 36 tantos, 5 rechaces, 7 pases a canasta y 3 robos.
Pero ha sido el quinto asalto el que lo hará entrar en los libros de historia: 45, con un excelente 14 de 27 en tiros de campo, un porcentaje asombroso para su rango de tiro, además de un 4 de 7 en triples y un 13 de 15 en tiros libres.
Y leyendo perfectamente la defensa rival, atacando el aro cuando no estaba Victor Wembanyama (con el que se las ha visto de todos los colores), luchando contra el juego físico y a veces sucio de los Spurs. Y siendo la brújula moral de los Knicks y el referente cultural de Nueva York.
(FUENTE: ELDIARIONY)



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