Ante autoridades del Estado, miembros del cuerpo diplomático y líderes del sector empresarial, Molina Achécar rememoró el proceso de concertación y las reformas estructurales de inicios de la década de 1990 que permitieron al país alcanzar casi treinta años de crecimiento sostenido y situarse como una economía de ingreso mediano alto.
No obstante, precisó que, tras la República Dominicana haber alcanzado un PIB per cápita de un 32 % respecto al de Estados Unidos, la nación dominicana se acerca al umbral crítico donde economías de la región experimentaron la llamada “trampa de los ingresos medios”.
Para evitar el estancamiento y aspirar a convertirse en una economía avanzada, planteó la necesidad de impulsar un nuevo rally de reformas respaldado por el capital social y la capacidad de construir consensos a tiempo.
Molina Achécar explicó que “el crecimiento económico y la prosperidad dependen, no solo de nuestra capacidad de invertir y emprender, sino también de nuestra capacidad para dialogar, cooperar y construir consensos, es decir, del capital social”, y afirmó que “con diálogo y concertación logramos los avances que el país requiere; sin concertación no hay reformas sostenibles, y sin reformas, no hay progreso”.
Reforma educativa y capital humano
Al abordar los desafíos prioritarios del país, Molina Achécar señaló que un reto impostergable es la reforma del sistema escolar y universitario. En este orden, afirmó que, trece años después de la asignación del 4 % del PIB para la educación, a doce de la firma del Pacto por la Reforma Educativa, y a pesar de que se ha realizado una inversión de aproximadamente 50,000 millones de dólares, los frutos no han correspondido a las expectativas nacionales, representando un alto costo de oportunidad en la formación del capital humano.
En ese sentido, hizo un llamado a reevaluar y reorientar el sistema educativo con un enfoque integral que priorice la excelencia académica, las competencias técnicas y la formación cívica y ética de los ciudadanos.
Adopción de inteligencia artificial y competitividad
El presidente del Centro Financiero BHD subrayó el impacto de la inteligencia artificial como el factor más disruptivo para el tejido productivo y la sociedad. Advirtió que el sector empresarial dominicano debe actuar con diligencia para adoptar el uso responsable de estas tecnologías de vanguardia y evitar la pérdida de competitividad en los mercados internacionales.
Molina Achécar enfatizó que la inteligencia artificial, debidamente regulada y normada por los estados, posee el potencial de impulsar una etapa de gran prosperidad, mientras que su uso irresponsable entrañaría riesgos significativos. Destacó de forma positiva las iniciativas globales dirigidas a establecer marcos de regulación equilibrados para su desarrollo.
El rol de la empresa y la visión humano-céntrica
En su disertación, el líder financiero recordó que el sector privado genera más del 85 % del PIB nacional, reafirmando que la riqueza y la verdadera competitividad se crean a nivel microeconómico a través de la innovación, la eficiencia y la sofisticación empresarial.
“Nuestro compromiso con el progreso del país va mucho más allá de cifras e indicadores. Debe estar encaminado a propiciar las condiciones para el bienestar de nuestra gente, con esa visión humano-céntrica que asegura la sostenibilidad de lo que hemos logrado construir”, expresó Molina Achécar.
Al concluir, apelando al principio constitucional de la dignidad humana, el ejecutivo instó a aunar esfuerzos “para construir un país capaz de generar riqueza para mejorar la vida de todos a través de la educación integral, que pueda dotar a las personas de capacidades y valores, para que ellas mismas puedan procurarse una vida digna, en el marco de políticas públicas que pongan al ser humano en el centro”.






No hay comentarios
Publicar un comentario