República Dominicana ha perdido 14 millones de tareas de tierras cultivables en los últimos 55 años, al pasar de 43 millones en 1971 a apenas 29 millones en 2026, una situación que compromete seriamente la seguridad alimentaria nacional, alertó en el marco del “Día Internacional de la Madre Tierra”, el dirigente agropecuario y exsenador Adriano Sánchez Roa.
“La principal causa de esta reducción es la expansión urbana desordenada, que ha cambiado el uso de la tierra, sumada a la deforestación creciente, la cual deja los suelos desprotegidos y acelera su degradación”, expresó el exadministrador del Banco Agrícola.
Sánchez Roa manifestó que es alarmante que la degradación del suelo ya afecte aproximadamente al 70% del territorio nacional, con un 30% identificado como zonas áridas o altamente vulnerables a la desertificación.
El experto agrícola instó al Gobierno a prestar atención al “Informe GEO 2024” del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), cuyos hallazgos advierten sobre graves riesgos ambientales para las futuras generaciones.
Indicó que en el país se registran múltiples formas de degradación del suelo, como erosión, salinización, compactación, anegamiento y contaminación, afectando tanto zonas montañosas como áreas agrícolas.
Asimismo, citó alertas del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales sobre el deterioro en importantes cuencas hidrográficas, entre ellas Yaque del Norte, Yaque del Sur, Yuna, Ozama y Nizao.
Sánchez Roa señaló que la deforestación ha intensificado la erosión, al exponer los suelos a la lluvia y al viento, provocando la sedimentación de embalses, disminución en la calidad del agua y daños a los ecosistemas costeros y marinos.
Advirtió que, además de la pérdida de superficie cultivable, se registra una reducción en la productividad de los suelos y una preocupante disminución de la biodiversidad, debido a la destrucción de hábitats naturales.
El dirigente político denunció que la tala indiscriminada continúa avanzando sin un control efectivo por parte de las autoridades ambientales, y criticó la falta de políticas sostenidas para promover prácticas agrícolas que protejan el suelo.
En ese sentido, sostuvo que el país no puede avanzar en la expansión de actividades como la minería sin antes garantizar la protección efectiva de los suelos productivos y los recursos naturales.
Sánchez Roa llamó a implementar una política nacional de defensa del suelo, basada en el ordenamiento territorial, la reforestación masiva, incentivos a la agricultura sostenible y un control riguroso de la deforestación.

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