MONTEVIDEO, Uruguay.-Desde su llegada al Gobierno el 1 de marzo del año pasado, el presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, marcó un claro distanciamiento respecto a la política exterior norteamericana en momentos en que la administración de Donald Trump hace especial foco en incrementar su cooperación con sus vecinos y contener el meteórico avance que logró el régimen chino en la última década.
“El problema no es la visita a China, el tema criticable es no entender la dimension de la política exterior norteamericana, y no saber jugar con ellos (...) El mundo es blanco o negro y vos te tenes que parar de un lado o del otro, como lo hacen Argentina, Paraguay... Uruguay no forma parte del club de amigos de Trump”, comentó a Infobae el ex embajador uruguayo ante la Organización de Estados Americanos (OEA), Washington Abdala.
Orsi, del izquierdista Frente Amplio, dio un contundente giro con relación a lo que fue el gobierno de su antecesor, Luis Lacalle Pou.
Tal vez la primera muestra fehaciente de su posicionamiento tuvo lugar a principios de enero, cuando el Ejército de Estados Unidos llevó a cabo una quirúrgica operación militar para capturar al narco dictador venezolano Nicolás Maduro, responsable de innumerables violaciones a los derechos humanos en su país y señalado por las autoridades norteamericanas de liderar el Cártel de los Soles.
Ese histórico 3 de enero, la primera reacción del Gobierno fue a través de un comunicado de la Cancillería, en el que expresó su “seria preocupación” por lo que había sucedido en Caracas.
“Rechazo a la intervención militar y búsqueda permanente de una salida pacífica a la crisis venezolana. El fin no puede justificar los medios”, señaló posteriormente Orsi, quien tras la captura de Maduro se alineó a países progresistas y hasta mantuvo una charla con su homólogo español, Pedro Sánchez.
Ambos, además, suscribieron un comunicado conjunto con Brasil, Colombia, Chile y México, para exponer su postura crítica de la operación estadounidense.
Semanas después, el presidente uruguayo viajó a China, donde firmó con Xi Jinping una asociación estratégica integral y varios acuerdos bilaterales que profundizan los lazos entre ambos países. Inmediatamente, Estados Unidos y Taiwán manifestaron su preocupación por la gira del mandatario sudamericano al gigante asiático debido al posible aumento de la influencia china en América Latina.
Orsi lideró una delegación de 150 personas integrada por responsables gubernamentales, empresarios y sindicalistas, con el fin de fortalecer los vínculos bilaterales e incrementar el intercambio comercial, académico y político.
La agenda incluyó reuniones en Beijing con el líder Xi Jinping, el ministro Li Qiang y el presidente de la Asamblea Popular Nacional, Zhao Leji. También hubo visitas a universidades y centros de investigación en Beijing y Shanghái.
Por su parte, la Cancillería uruguaya emitió el sábado pasado un comunicado en el que expresó “su extrema preocupación por los ataques militares contra Irán por parte de Estados Unidos e Israel, así como la respuesta militar iraní, que incluye objetivos en los territorios de sus países vecinos”.
En el texto, el gobierno uruguayo solicitó “el respeto del Derecho Internacional y de la Carta de Naciones Unidas, en particular de las cláusulas que regulan el uso de la fuerza en las relaciones internacionales”, subrayando que estos principios resultan “indispensables para el mantenimiento de la paz y seguridad regional y global”.
El comunicado destacó que Uruguay se define como país promotor de la paz y exhortó a las partes involucradas “a la desescalada de la violencia, a mostrar máxima contención, a respetar el Derecho Internacional Humanitario y a retomar las vías diplomáticas para la solución de los problemas de fondo vinculados a la cuestión nuclear”.
La Cancillería agregó que mantiene contacto permanente con el personal diplomático acreditado en sus embajadas en la región, incluyendo representaciones en Israel, Irán, Palestina, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, el Estado de Qatar y el Líbano.
Como resultado de esta postura, Uruguay no fue invitado a la reciente Junta de Paz que impulsó el presidente norteamericano Donald Trump para alcanzar la paz en Gaza, tampoco participó este sábado en la Cumbre Escudo de las Américas en Florida, por lo que quedó excluido del acuerdo de coalición regional contra el crimen organizado y la creciente influencia de China en Latinoamérica.
Asimismo, las autoridades estadounidenses suspendieron el régimen migratorio favorable para ciudadanos uruguayos, una medida que había facilitado el tránsito y permanencia en territorio norteamericano.
La exclusión de Uruguay de foros multilaterales y la suspensión de beneficios migratorios ilustran un cambio sustancial en el posicionamiento regional del país tras la llegada de Orsi al gobierno.
(FUENTE: INFOBAE)


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