“Su fe importa. Sus oraciones importan. Sus actos de amor y obras de justicia importan”, afirmó el arzobispo en un comunicado difundido el 28 de enero, al dirigirse a los fieles que se sienten impotentes ante la violencia, la injusticia y los disturbios sociales.
“El clima actual de miedo y polarización, que se intensifica cuando se ignora la dignidad humana, no cumple con el estándar establecido por Cristo en el Evangelio”, añadió.
Bajo la administración del presidente estadounidense Donald Trump, la agencia de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) ha escalado significativamente sus operaciones, aumentando las detenciones, generando violencia policial y protestas masivas.
El foco de conflicto más agudo se encuentra en Minneapolis, donde operativos masivos han derivado en incidentes violentos, muertes y suspensión de agentes policiales.
Como “un paso hacia la sanación”, Monseñor Coakley invitó a los obispos y sacerdotes de Estados Unidos a ofrecer en los próximos días una Hora Santa por la Paz, pidiendo por la reconciliación, la justicia y el consuelo de quienes viven con miedo o dolor.
El prelado expresó además su agradecimiento por “las innumerables maneras” en que católicos y otras personas de buena voluntad “continúan sirviendo a los demás y trabajando por la paz y la justicia”.
Destacó obras como alimentar a los hambrientos, acoger al forastero, cuidar a los enfermos y acompañar a quienes sufren soledad, subrayando que “ninguna obra de misericordia ni acto de justicia es en vano ante los ojos de Dios”.
Si bien recordó que las leyes deben ser respetadas, sostuvo que “las obras de misericordia, la asamblea pacífica y el cuidado de las personas en nuestra comunidad son signos de esperanza y construyen la paz con mayor certeza que la ira o la desesperación”.
Citando el Evangelio, recordó que incluso “un vaso de agua fría” dado en nombre de Cristo “no quedará sin recompensa” (cf. Mt 10,42).
En su reflexión, el arzobispo también lamentó hechos recientes de violencia, como el asesinato de dos personas por agentes de inmigración en Minneapolis y la muerte de un hombre detenido en Texas.
Señaló que estos casos son “trágicos ejemplos de la violencia que representa el fracaso de nuestra sociedad en respetar la dignidad de toda vida humana”.
“Experimentamos duelo ante esta pérdida de vidas y deploramos la indiferencia y la injusticia que representa”, expresó.
Monseñor Coakley animó a los católicos a participar en la Hora Santa por la Paz en parroquias, capillas o de manera personal, “ante la presencia del Señor”, pidiendo la sanación de la nación y de las comunidades locales.
“Que esta Hora Santa sea un momento de renovación para nuestros corazones y para nuestra nación. Confiando nuestros miedos y esperanzas al Sagrado Corazón de Jesús, pidamos al Señor que nos convierta en instrumentos de su paz y testigos de la dignidad inherente de cada persona”, sostuvo.
Finalmente, invitó a orar con la certeza de que “Dios escucha el clamor de su pueblo y permanece cerca de todos los que lo buscan”.
(FUENTE: ACIPRENSA)

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