CIUDAD DEL VATICANO, Roma.-Durante el rezo del ángelus de este domingo, el Papa lamentó la escalada de violencia en Oriente Medio, en concreto en Irán y Siria, y llamó al cese de las hostilidades en Ucrania que afrontará en febrero cuatro años de guerra tras la invasión a gran escala iniciada por Rusia el 24 de febrero de 2022.
“Mi pensamiento se dirige a lo que está ocurriendo en estos días en Oriente Medio, en particular en Irán y en Siria”, afirmó el Papa tras lamentar que estas “tensiones persistentes están provocando la muerte de muchas personas”.
Sus palabras se refirieron, por un lado, a las protestas antigubernamentales que estallaron en Teherán hace dos semanas y que, según organizaciones de derechos humanos, han dejado más de 70 muertos.
Por otro, el Santo Padre aludió a los enfrentamientos en Siria entre el ejército del Gobierno interino y las Fuerzas Democráticas de Siria, lideradas por los kurdos, por el control de varios barrios del centro de Alepo, combates que ya se han cobrado la vida de al menos 14 civiles, han dejado decenas de heridos y han provocado el desplazamiento de decenas de miles de personas, según informaciones de medio internacionales.
Ante este escenario, el Pontífice expresó su deseo y su oración para que “se cultiven con paciencia el diálogo y la paz, buscando el bien común de toda la sociedad”.
El Papa también se refirió a la guerra en Ucrania y denunció el impacto de los recientes ataques rusos, que han dejado a más de un millón de hogares sin suministro de agua ni calefacción en la región de Dnipropetrovsk, en el centro del país.
“Nuevos ataques, particularmente graves, dirigidos sobre todo a infraestructuras energéticas, precisamente mientras el frío se hace más duro, golpean pesadamente a la población civil”, advirtió.
El Papa se asomó al balcón de su estudio privado en el Palacio Apostólico tras celebrar una Misa en la Capilla Sixtina, enmarcada en la fiesta del Bautismo del Señor, en la que bautizó a 20 recién nacidos, hijos de empleados de la Santa Sede.
En este contexto, el Pontífice extendió su bendición “a todos los niños que han recibido o recibirán el bautismo en estos días, en Roma y en todo el mundo”, confiándolos “a la protección materna de la Virgen María”.
De manera particular, aseguró su oración por los niños que nacen en “condiciones difíciles”, tanto “por motivos de salud como por los peligros que los rodean”, y subrayó que “la gracia del bautismo, que los une al misterio pascual de Cristo, actúa eficazmente en ellos y en sus familiares”, incluso en contextos marcados por el sufrimiento.
(FUENTE: ACIPRENSA)

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