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Salud mental con escaso personal y limitadas unidades




Psiquiatras del país han coincidido en la necesidad de ampliar las unidades de salud mental y en aumentar el personal que asiste a estos pacientes en los hospitales públicos.


A nivel nacional, solo hay 70 camas disponibles para asistir a las personas con trastornos que ameritan internamiento, mientras un profesional debe atender hasta el doble de pacientes debido a la falta de psiquiatras y psicólogos en estas dependencias. Estas dificultades quedaron evidenciadas en la pandemia, cuando estos departamentos prácticamente se sumieron en el caos, ya que los profesionales de mayor edad abandonaron sus consultorios por temor a los contagios. Los más jóvenes debieron asumir el vacío y en un horario regular de cuatro horas debían ver 17 y 20 pacientes, en vez de seis o 12, como se hacía regularmente.

Capacidad de internamiento

El Departamento de Salud Mental del hospital regional José María Cabral y Báez tiene 20 camas, hay cuatro en Puerto Plata y ocho en San Francisco de Macorís, con lo que suman 32 para toda la región norte.



Aunque es una unidad limitada para la demanda, el de Santiago es el centro de salud con mayor capacidad de internamiento del país, pero resultan insuficientes para atender a una población que requiere de estos servicios.

En estos centros de salud no tienen espacio para mediana o larga estadía. El paciente se estabiliza un poco y se le da el alta 15 días, es el tiempo máximo. Hilda Valdez, jefa de servicio de del Departamento de Salud Mental del hospital Cabral y Báez, precisó que en ocasiones, si no está totalmente recuperado o tiene una recaída, el paciente en vez de avanzar retrocede, por lo que se requiere de un centro para ser enviados a terminar su proceso de recuperación.

Con relación a lo que era antes el espacio que se conoció como “el 28” y que hoy se llama Centro de Rehabilitación Psicosocial Padre Billini, dijo que es uno de los pocos para mediana estadía, pero también está limitado por espacio y los pacientes que son enviados allí deben cumplir criterios para ser recibidos y hay patologías que no son permitidas y la edad también tiene sus límites.

A las limitaciones de espacios, se suma también el abandono de algunas personas que padecen trastornos en los centros de salud. Ante esta realidad, Valdez, hace un llamado a los familiares de los pacientes que están en el área de psiquiatría. Recuerda que la familia juega un papel muy importante en el desarrollo y cura de las enfermedades o trastornos psiquiátricos, por lo que deben ser acompañados en ese proceso.

Aunque hay alternativas privadas donde ofrecen internamiento para una estadía más prolongada, como es el caso de Licey al Medio, donde está el Centro de recuperación Mental Doctor Gómez Estrella y en San Francisco Macorís, que tiene la clínica Serenidad, no todos lo familiares pueden pagar para mantener a sus pacientes en estos lugares.

La jefa de servicio de del Departamento de Salud Mental del hospital Cabral y Báez, Hilda Valdez, le gustaría que se disponga de alternativa para atender a las personas que deambulan por las calles y aunque no se le ofrezca dormitorio, se les dé facilidades para comer, aseo, medicación y que los más equilibrados puedan colaborar, aprender un oficio y se les dé calidad humana.
Es un tema del que a pocos les gusta hablar y del que pocos entienden su magnitud hasta que les toca de cerca. “La gente adquiere conciencia cuando vive la realidad”, precisó Valdez.

Cabral y Báez ofrece casi 600 consultas al mes

En el departamento de Salud Mental del hospital José María Cabral y Báez se ofrecen entre 450 a 570 consultas al mes, tanto de psicología como de psiquiatría. Mientras se registran entre 30 y 40 internamientos. “Hay que durar una semana y dos semanas con un paciente. Siempre estamos llenos. Si tenemos cinco pacientes para el alta, ya en emergencia hay siete u ocho en espera de cama, la unidad se mantiene constantemente llena”, afirmó la jefa de la unidad. Psiquiatras llaman la atención de que mientras hay propuestas, válidas y buenas, para que se busque un lugar para recoger a los perros de la calles, nadie se ha ocupado de proponer un albergue para que se lleve y trate con dignidad a decenas de personas que deambulan por las calles, sin hogar o que han sido abandonadas a su suerte por la familia
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