Especial para alacechord.com
¿Quién es quien dentro del servicio de streaming? A cualquiera que se le haga semejante pregunta, probablemente responderá sin pensarlo mucho, señalando al popular servicio de Netflix como el ganador en la contienda.
Sin embargo, la realidad es, contrario a la percepción de la mayoría, bastante distinta. Al menos, en lo que se refiere a la calidad de los contenidos ofrecidos, según un estudio reciente de Streaming Observer.
De acuerdo con los datos obtenidos en dicho estudio, que a su vez se basa en análisis e informaciones procedentes de los sitios de internet de agregación de críticas, Metacritic y Rotten Tomatoes, Netflix es una de las últimas en el ranking de las empresas con los mejores contenidos de streaming.
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| ANTHONY PEREZ-DIAZ, AUTOR |
El primer lugar, en cuanto a la calidad de sus producciones originales, según Streaming Observer, le corresponde a HBO, seguida de Hulu, AMC, Starz, Amazon y FX. Netflix aparece en la séptima posición, por encima de los servicios de streaming de Showtime y USA Network.
Por supuesto, debe entenderse que la precisión de este informe está delimitada por la subjetividad que encierra un análisis basado en críticas de películas o de shows televisivos, pero de todas maneras, esto no invalida por completo el estudio, y no deja, naturalmente, de llamar la atención el lugar tan bajo ocupado por Netflix.
Sobre todo, si tomamos en cuenta su enorme presupuesto –tanto para la creación de programas originales o como para la adquisición de derechos de otras empresas– estimados para el presente año, según Forbes, en 13 mil millones de dólares.
Ese, innegablemente, es un monto considerable, no sólo más de 5 veces mayor de lo que se estima gastará Hulu, uno de los principales competidores de Netflix, (2.5 mil millones de dólares), sino incluso más de lo que gastará cualquiera de los grandes estudios de Hollywood.
El problema con Netflix, si es que puede llamársele así, es que en el proceso de transición de esencialmente pasar de un gigantesco servicio digital de video, como lo fueron en el pasado desaparecidas empresas que dependían de una suscripción y alquiler de películas, a un real servicio de streaming de calidad, interesante y dinámico; necesita mucho más tiempo para hacer efectivo el cambio.
Netflix no puede simplemente deshacerse de cientos de programas de su carpeta solo porque no tienen suficiente calidad. Hay una trayectoria demasiado larga, en la cual el enfoque era el crecimiento y la cantidad, como para que ahora, de repente, la empresa cambie de rumbo.
El caso contrario lo representan los servicios de streaming Amazon Prime y Hulu, los cuales, respaldados por grandes empresas, pueden darse el lujo de dedicarse a crear productos de calidad, –es la mejor manera de competir contra un gigante– sin preocuparse mucho en lo inmediato por el crecimiento.




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