VATICANO. Roma.- El Papa Francisco recibió este sábado 24 de
febrero en el Palacio Apostólico del Vaticano a los miembros del movimiento de
la Diaconía de la Belleza y recordó la responsabilidad de los artistas de
trabajar por el bien común: “Vuestros dones son una responsabilidad y una
misión”.
El movimiento de la Diaconía de la Belleza se inició en Roma
en octubr
e del año 2012 en el contexto del Sínodo para la Nueva Evangelización,
con el objetivo de promover entre los artistas un arte al servicio de la
persona.
Desde el 18 de febrero y hasta el 25 del mismo mes, los
miembros de la Diaconía de la Belleza participan en Roma en un Simposio con
motivo de la fiesta del Beato Fra Angelico.
“Por medio de vosotros, deseo expresar mi cordial saludo a
todos los artistas que tratan de hacer resplandecer la belleza con su talento y
con su pasión, así como a las personas en condiciones de fragilidad que se
recuperan gracias a la experiencia de la belleza en el arte”, comenzó el Santo
Padre en su discurso.
Recordó unas palabras de San Juan Pablo II de su Letra a los
Artistas: ‘El artista vive una peculiar relación con la belleza. En un sentido
muy cierto, se puede decir que la belleza es la vocación otorgada por el
Creador con el don del talento artístico. Y también es cierto que se trata de
un talento que debe dar fruto, en la lógica de la parábola evangélica de los
talentos’.
Francisco explicó que “esta convicción ilumina la visión y
la dinámica específica de la Diaconía de la Belleza, que ha establecido sus
raíces en la misma Roma al mismo tiempo que el Sínodo sobre la nueva
evangelización, en octubre de 2012”.
“Junto con vosotros –continuó–, doy gracias al Señor por el
camino recorrido y por la variedad de vuestros talentos, que Él os llama a
desarrollar en el servicio al prójimo y de toda la humanidad”.
El Pontífice señaló que “los dones que habéis recibido son,
para cada uno de vosotros, una responsabilidad y una misión. De hecho, os pido
que trabajéis sin dejaros dominar por la búsqueda de una gloria banal, o de una
fácil popularidad, y todavía menos por el cálculo, con frecuencia mezquino, del
beneficio personal”.
“En un mundo en el cual la técnica es con frecuencia
entendida como el recurso principal para interpretar la existencia, estáis
llamados, mediante vuestros talentos y partiendo de las fuentes de la
espiritualidad cristiana, a proponer un modo alternativo de entender la calidad
de vida, y de promover un estilo de vida profético y contemplativo”.
Por lo tanto, “os invito a desarrollar vuestros talentos
para contribuir a una conversión ecológica que reconozca la eminente dignidad
de cada persona, su valor peculiar, su creatividad y su capacidad de promover
el bien común”.
En este sentido, deseó “que vuestra búsqueda de la belleza
en aquello que habéis creado esté animada por el deseo de servir a la belleza
de la calidad de vida de las personas, de su armonía con el ambiente, del
encuentro y de la ayuda recíproca”.
“Os animo también a promover una cultura del encuentro, a
construir puentes entre las personas, entre los pueblos, en un mundo en el cual
todavía se levantan tantos muros por miedo a los demás”, concluyó.
(Fuente: ACIPRENSA)


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