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El Papa llama cristianos responsables de guerras hacer examen de conciencia y confesarse

 CIUDAD DEL VATICANO, Roma.-León XIV lanzó este viernes un llamamiento directo a los cristianos que tienen responsabilidades en conflictos armados para que realicen un serio examen de conciencia.


 “¿Esos cristianos que tienen graves responsabilidades en los conflictos armados poseen la humildad y el valor de realizar un serio examen de conciencia y confesarse?”, aseveró el Pontífice ante sacerdotes dedicados al ministerio de la confesión. 

 Las declaraciones del Santo Padre se enmarcan en un contexto internacional marcado por la retórica religiosa en torno a la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán.

 El secretario de Defensa de EE. UU., Pete Hegseth, ha presentado en varias ocasiones la intervención militar estadounidense como una misión respaldada por la fe. La audiencia tuvo lugar en el Vaticano durante un encuentro con los sacerdotes que participan en el curso anual dedicado a la formación de confesores, organizado por la Penitenciaría Apostólica.

 Estos cursos reúnen cada año a presbíteros de distintas partes del mundo para profundizar en la práctica pastoral del sacramento de la penitencia.

 El Papa subrayó en su intervención la importancia del sacramento de la reconciliación, al que atribuyó la misión de restablecer la “unidad interior” de la persona. Esa reconciliación genera, añadió, “la unidad interior de la persona y la unidad con la Iglesia”, y por ello “favorece también la paz y la unidad en la familia humana”. 

 Pese al descenso en el número de religiosas, mantienen su compromiso con la misión de la Iglesia En su discurso, León XIV recordó que el ministerio de la confesión exige cercanía, escucha y capacidad de acompañar espiritualmente a los fieles, especialmente en un contexto marcado por tensiones y conflictos.

 En un mundo que, según dijo, vive un tiempo de “fragmentación”, el Papa insistió en que la reconciliación favorece la unidad interior de la persona, una búsqueda especialmente presente entre los jóvenes. Las decepciones provocadas por “un consumismo desenfrenado” o por “una libertad desvinculada de la verdad”, señaló, pueden convertirse “en ocasiones de evangelización”. 

 Asimismo, explicó que la reconciliación con Dios tiene también una dimensión eclesial. “Cuando en la confesión sacramental los penitentes se reconcilian con Dios y con la Iglesia, la misma Iglesia se edifica y se enriquece con la santidad renovada de sus hijos arrepentidos y perdonados”, remarcó. Muchos cristianos dejan “sin utilizar” el sacramento de la confesión 

 Por otro lado, lamentó que numerosos bautizados no recurran con frecuencia al sacramento de la reconciliación y advirtió de que el “infinito tesoro de la misericordia” de la Iglesia corre el riesgo de quedar desaprovechado. 

 Durante su encuentro con sacerdotes y candidatos al sacerdocio que participan en el curso anual para confesores organizado por la Penitenciaría Apostólica en el Vaticano, el Pontífice subrayó que, aunque el sacramento puede recibirse repetidamente, esto no siempre se traduce en una práctica real entre los fieles. 

 “Es como si el infinito tesoro de la misericordia de la Iglesia permaneciera sin utilizar, debido a una extendida distracción entre los cristianos, que no pocas veces permanecen largo tiempo en estado de pecado en lugar de acercarse al confesionario con sencillez de fe y de corazón para acoger el don del Señor resucitado”, señaló.

 Según explicó, no es raro que muchos fieles “permanezcan largo tiempo en estado de pecado en lugar de acercarse al confesionario con sencillez de fe y de corazón para acoger el don del Señor resucitado”. 

 El Papa recordó que la práctica de la confesión tiene una larga tradición normativa en la Iglesia. Así, citó el Cuarto Concilio de Letrán, que estableció en 1215 la obligación de confesarse al menos una vez al año, norma que también recoge el Catecismo de la Iglesia Católica tras el Concilio Vaticano II: “Todo fiel, llegado a la edad de discreción, está obligado a confesar fielmente sus pecados graves, al menos una vez al año”. 

 Durante su discurso, León XIV recordó además una enseñanza de San Agustín de Hipona: “Quien reconoce sus pecados y los condena, ya está de acuerdo con Dios. Dios condena tus pecados; y si tú también los condenas, te unes a Dios”. 

(FUENTE: aciprensa)


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